Cuando el sistema inmune ataca, pregúntale ¿Porqué?

May 13, 2004

El Dr. John E. Upledger, creador de la Terapia CraneoSacral y la Liberación Somato-Emocional, en la actualidad ha centrado parte de sus estudios en el tratamiento de pacientes con alteraciones del sistema inmune, rechazo de trasplantes, etc.

 

El Dr. Upledger ha profundizado en las técnicas de Liberación SomatoEmocional (tales como Imágenes y Diálogo Terapéuticos) llegando a establecer un contacto profundo con los tejidos y las mismas células. Este artículo es un caso verídico que el Dr. Upledger cuenta como ejemplo de su trabajo:Vi a Edith, una mujer de 74 años, sólo una vez. Traía consigo un diagnóstico de la Clínica Mayo en Rochester, Minn.: desorden autoinmune en el hígado. El hallazgo se basaba en una biopsia y en los análisis bioquímicos. Realizando mi usual evaluación de Terapia CraneoSacral, me llamó la atención su hígado y la zona inferior de la garganta en la región de la glándula timo. La vitalidad de su sistema craneosacral estaba marcadamente reducida. Yo me fusioné con ella y, como si fuéramos uno, me sentí movido a hablar con sus células inmunes. Quise ver si podía descubrir por qué estaban atacando a las células hepáticas. Pregunté a Edith si quería permitirle a su sistema inmune hablar conmigo usando su aparato vocal. Ella asintió. Como es frecuente en estos casos, ella se relajó profundamente. Primero pregunté a la glándula timo si le parecía bien comunicarse conmigo. La voz de Edith dijo un entusiasmado “sí”. Entonces pregunté al timo si sabía por qué las células inmunes estaban destruyendo las células del hígado. El timo una vez más respondió “sí”. Pregunté por qué estaba ocurriendo. El timo dijo que las células hepáticas diana parecían ser potencialmente malignas. Las células atacantes eran macrófagos que operaban bajo la dirección del timo. Entonces pregunté al timo si sabía por qué las células hepáticas que estaban siendo destruidas eran anormales. La respuesta fue “sí”. Las Actividades del Timo son SecretasHacía aproximadamente 4 años, Edith había recibido terapia de rayos-X como tratamiento tras serle extirpados quirúrgicamente tumores malignos en el colon. Uno de los efectos secundarios de la exposición excesiva a rayos-X fue un cambio en la naturaleza (ADN) de las células hepáticas. Y estas células transformadas al dividirse produjeron más células anormales. Esto ocurrió durante un tiempo antes de que el timo recibiera la información de lo que estaba sucediendo en esas células del hígado. En ese momento el sistema inmune se pone a trabajar para limpiar estas células.Para mí estaba claro que este desorden “autoinmune” era un esfuerzo del sistema inmune por restaurar la salud del hígado. Pero si sólo miramos los tests funcionales del hígado y estudiamos después la biopsia, esto realmente parecería ser un desorden autoinmune. En este examen -cuando las células inmunes ponen en marcha toda su actividad- parece que las células macrófagos están destruyendo células hepáticas sanas. Lo que el microscopio no mostró, sin embargo, fue que las células hepáticas que estaban siendo destruidas eran disfuncionales. Yo aplaudí a la glándula timo y a todo el sistema inmune por eliminar estas células anormales con el fin de proteger contra un cáncer hepático. Muestras de sangre tomadas durante este tiempo reflejaban que las células del hígado estaban siendo dañadas, ya que había un alto nivel de enzimas en el hígado. Estas enzimas escapan hacia la sangre siempre que las células hepáticas están siendo lesionadas o destruidas. Y además, los niveles sanguíneos de bilirrubina estaban elevados. La bilirrubina es un producto de la degradación normal de las células rojas sanguíneas, y el hígado comprometido no podía hacer adecuadamente este trabajo de limpiar y excretar la bilirrubina de la sangre. Todo esto condujo a los tests sanguíneos anormales que apuntaron a la biopsia hepática. Trabajando en Colaboración con el CuerpoYo hice saber al timo que, aunque estaba haciendo lo correcto, también teníamos que ayudar a la construcción de células hepáticas nuevas que ocupasen el lugar de las anormales que estaban siendo destruidas.

 

El timo asintió, y entonces sugerí que podíamos quizás reclutar células raíz de la médula ósea para que fueran al hígado y se desarrollaran como células normales. Pregunté si podíamos comunicarnos con la médula ósea del esternón y contarle nuestro plan. Tanto el timo como la médula ósea lo aprobaron. Expuse la situación y le pedí a la médula ósea esternal que mandara células raíz a las células hepáticas y convertirlas así en células normales del hígado para poder restaurar su función normal. Cuando pregunté esto, pude sentir una actividad energética debajo de mi mano, como si la médula esternal accediera con honor a mi requerimiento. Y entonces sentí movimiento en mi mano del hígado. En menos de 1 minuto pude sentir de nuevo una actividad diferente en el hígado. Asumí que esta nueva energía representaba la acción de las células raíz. Las células raíz son capaces de crear células nuevas y compatibles con casi todos los tejidos que visitan. La médula ósea sirve como residencia almacén para estas células raíz mientras esperan instrucciones. En la médula, las células raíz también producen todo tipo de células sanguíneas. Nuevos Tests Mostraron Resultados Positivos.Hacia el final de la sesión le aplique un simple equilibrado craneosacral. Edith volvió al aquí y ahora, conocedora por completo de todo lo que habíamos hecho. Posteriormente, recibió algunas sesiones de seguimiento con uno de nuestros terapeutas que aplica Terapia CraneoSacral.

 

Tests sanguíneos hechos 11 días después del último tratamiento mostraron una mejoría significativa en la función hepática. Edith muestra más energía y vitalidad. Pruebas hepáticas repetidas en menos de 3 meses tras el tratamiento mostraban todos los valores en los límites normales. Si no hubiese establecido un diálogo y una armonía con el sistema inmune y las células raíz de la médula ósea de Edith, ella habría sido tratada con drogas inmuno-supresoras para parar los macrófagos que atacaban su hígado. Las células hepáticas anormales probablemente habrían continuado multiplicándose, llegando incluso a fracaso hepático y/o cáncer.Ciertamente parece que a veces vale la pena intentar un inofensivo diálogo con los sistemas, órganos y tejidos antes de dar pasos más invasivos. Por supuesto, esto requiere más profesionales de la salud dispuestos a sacrificar su ego y así dar también la posibilidad a las células de tener conciencia. Yo sigo teniendo grandes esperanzas.

 

Dr. John E. Upledger, D.O., O.M.M.

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